La cristalería antigua tiene algo que la distingue incluso antes de saber su origen: presencia. Pero más allá de la intuición, existen criterios concretos que los expertos utilizan para reconocer una pieza auténtica.
Estas son algunas de las claves principales.
1. El peso y la densidad
El cristal antiguo suele ser más pesado que el moderno. Esto se debe a su composición y a los métodos de fabricación tradicionales. Al tomar una pieza en la mano, la sensación suele ser más sólida y equilibrada.
2. Las imperfecciones
A diferencia del cristal industrial actual, la cristalería antigua no es perfecta. Pequeñas burbujas, leves asimetrías o marcas del soplado son señales de procesos artesanales y suelen jugar a favor de la autenticidad.
3. El sonido del cristal
Un método clásico: al golpear suavemente el borde con el dedo, el cristal auténtico emite un sonido claro y prolongado. Un sonido apagado suele indicar vidrio común o producciones más recientes.
4. El desgaste natural
La base de una pieza antigua suele mostrar un desgaste suave, producto del uso y el paso del tiempo. Este desgaste no es abrupto ni artificial, sino progresivo y coherente.
5. Marcas, firmas y estilos
Algunas piezas presentan marcas, firmas o estilos reconocibles según su época y origen. Aunque no toda cristalería antigua está firmada, conocer los estilos ayuda a ubicar una pieza en su contexto.
6. La coherencia general
Los expertos no miran un solo detalle, sino el conjunto: forma, material, peso, desgaste y estilo deben contar la misma historia. Cuando algo no cierra, conviene detenerse.
Identificar cristalería antigua auténtica es una combinación de observación, experiencia y tiempo. Cuanto más se mira, más claro se vuelve.
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